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Un poquito de historia: el geranio es la flor predilecta de los balcones y plazas de Quito

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Pileta de San Francisco decorada con geranios. Octubre 2023.

El geranio es la flor emblemática de Quito. Desde la época colonial ha decorado los balcones y jardines capitalinos. Esta alegre y colorida planta con generosos ramilletes de flores de cinco pétalos simétricos, es originaria de África, luego llegó a España y, tras la conquista, se instaló en Quito. Se considera un símbolo del mestizaje, pues sin dificultad se adaptó al cambiante clima quiteño. El poeta y periodista Marco Chiriboga fue uno de los quiteños que promovió el uso del geranio. En el 2008 solicitó al Municipio que se otorgue a Quito el título de “Ciudad de los geranios”, petición que fue aprobada por el Concejo capitalino el 4 de marzo del 2013.

Esquejes de geranio en un taller de reproducción de geranios en el patio norte de la Compañía de Jesús. Octubre 2023.

Una anécdota de De Vuelta al Centro: “60 balcones y ni una flor”

Cuando el equipo de jardinería de De Vuelta al Centro se encontraba instalando macetas con geranios en los balcones del Pasaje Espejo, un vecino que pasaba caminando se emocionó con la belleza de las flores y pidió a los jardineros que descansen un momento para poderles honrar con una poesía. Los jardineros dejaron a un lado las escaleras, los trinches y palas de trabajo y se sentaron a escuchar al vecino, que con voz melodiosa recitó el siguiente poema del argentino Baldomero Fernández Moreno:

Setenta balcones hay en esta casa,

setenta balcones y ninguna flor.

¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa?

¿Odian el perfume, odian el color?

La piedra desnuda de tristeza

¡dan una tristeza los negros balcones!

¿No hay en esta casa una niña novia?

¿No hay algún poeta lleno de ilusiones?

¿Ninguno desea ver tras los cristales

una diminuta copia de jardín?

¿En la piedra blanca trepar los rosales,

en los hierros negros abrirse un jazmín?

Si no aman las plantas no amarán el ave,

no sabrán de música, de rimas, de amor.

Nunca se oirá un beso, jamás se oirá un clave…

¡Setenta balcones y ninguna flor!

Balcón quiteño decorado con geranios.

El vecino felicitó el esfuerzo de los jardineros y siguió su camino. Los jardineros quedaron emocionados e inspirados sabiendo que su trabajo traía luz, color, y el aroma de la vida a las calles del Centro Histórico de Quito.

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